Innovando en el sur: maíz de baja densidad sobre suelos someros

Cerca de Tres Arroyos, en el sur bonaerense, un productor sembró un híbrido clásico de La Tijereta, el 626 VT3P, con 35.000 plantas/ha. Con el apoyo de El Agropecuario, su distribuidor en la zona, está logrando excelentes resultados.

En una zona cercana a Tres Arroyos, el productor Ricardo Griffioen lleva a cabo un planteo agrícola muy interesante, con baja densidad y uno de los híbridos clásicos de La Tijereta. Busca una performance asegurada y bajo riesgo, para su rotación agrícola-ganadera en el sur bonaerense. Es una historia que vale la pena conocer.

El campo está ubicado en el paraje El 43, en el partido de Tres Arroyos, donde ensaya rotaciones entre cultivos de cosecha y forrajeros. Tiene como proveedor de semillas a El Agropecuario, un distribuidor histórico que pertenece al canal Selecta Plus de Bayer.

En noviembre, al cabo de un barbecho largo que venía de trigo, implantó el híbrido LT 626 VT3P en un lote con suelo somero y con una baja densidad de plantas, que fue de 35.000 por hectárea.

“Una característica importante de este híbrido (como también del LT 718 VT3P) es la capacidad de doble espiga, algo que se busca en estos ambientes muy heterogéneos, donde las profundidades de suelo son muy diversas”, dice el ingeniero agrónomo Franco Di Biaggio, uno de los asesores de la agronomía, quien está bien cerca del planteo del productor.

Por su parte, su colega Verónica Tumini, responsable del grupo de técnicos de El Agropecuario (una empresa de larga trayectoria en Tres Arroyos, que tiene también acopio y veterinaria), indica que Griffioen es un productor dinámico, que forma parte de “un grupo de clientes maiceros con los que venimos trabajando muy bien desde hace muchos años”.

En la zona, la paleta de semillas de La Tijereta se corresponde con las características de los suelos y ambientes, que recién se presentan más profundos yendo hacia la zona de la costa atlántica.

“Tenemos dos o tres híbridos que son los más usados, entre ellos el 718 VT3P, que para nosotros es un todo terreno: un ciclo intermedio que se adapta a muchos ambientes”, indica Tumini. Se suman otros dos de mayor potencial, para mejores ambientes, como el 723 VT3P y el 721 VT3P.

Desde hace varios años, la agronomía viene trabajando en el manejo por ambientes, lo que ha facilitado ampliar el área de maíz en un mapa muy heterogéneo como el que tiene la zona. Era algo impensado tiempo atrás.

“Hemos probado bajar hasta densidades hasta números que en otras zonas serían casi irrisorios, pero con resultados fantásticos. También usamos fechas extremas de siembra. En definitiva, todo el tiempo seguimos aprendiendo”, resume Tumini.

Por qué maíz tardío con baja densidad

En esa línea, el ingeniero Di Biaggio cuenta más detalles del planteo del productor Griffioen.

En su campo, El 43, en esta campaña, en lugar de dar descanso a un lote para hacer un cultivo de fina el año que viene, implantó un maíz tardío con baja densidad de plantas, al que después seguirá un girasol.

“En una rotación de agricultura con ganadería, le quedaría liberado el lote cerca de noviembre, cuando ya la avena y el raigrás se empiezan a entregar. Entonces aprovecha para hacer un maíz que estará cosechando seco en agosto o principios de septiembre. Después, entraría con el girasol”, describe.

Este maíz de baja densidad se sembró sobre un barbecho largo que venía de trigo. “El productor está apostando a estas rotaciones, cuenta con mucha ganadería y atrás de los verdeos de verano por lo general se está empezando a animar a hacer algún maíz en baja densidad”, menciona el técnico.

El año pasado, por ejemplo, probó en tres lotes de verdeos de invierno, dos de avena y uno de raigrás, con el LT 718 VT3P, también con densidades muy similares, entre 30.000 y 35.000 plantas. Y obtuvo rendimientos que rondaron los 5.000 kg/ha, que el ingeniero considera “espectaculares” para la zona y el planteo elegido.

Los campos allí son muy heterogéneos, con profundidades de suelo efectivas que pueden oscilar entre 30 y 80 centímetros o hasta un metro en los bajos.

“Este lote que estamos contando es bastante parejo. Por eso se hizo a una densidad baja, con un híbrido que es prolífico. Estamos seguros de que, si el año acompaña, nos va a responder con un rendimiento superior”, augura Di Biaggio.

Manejo por ambientes

Para el manejo por ambientes, El Agropecuario recurre a dos grandes herramientas: imágenes satelitales con índice verde (NDVI), a las que cruza luego con los datos de mapas de rendimiento.

“Con NDVI sabemos qué ambientes tiene la zona, y con el mapa de rendimiento le damos una identificación. Es decir, qué tan buena o cuánto más buena puede ser una zona respecto de otra”, señala.

Hacia el futuro, Tumini dice que habrá aun más opciones en la región, gracias a los nuevos materiales de La Tijereta. Destaca que en el canal Selecta Plus de Bayer ya están trabajando con los híbridos VTPRO4, que poseen eventos apilados de resistencia a lepidópteros. 

Esta incorporación de nuevas tecnologías, y el manejo agronómico bien ajustado por ambientes, marcan una ruta con gran potencial en el sur bonaerense.

Por delante quedan unos cuantos meses, en los cuales el productor tendrá el desafío de hacer frente a la presión de malezas resistentes, particularmente raigrás y la crucífera conocida como nabona, que son las amenazas predominantes.

Con una nutrición que normalmente en la zona incluye fosfato diamónico a la siembra (para aportar nitrógeno y fósforo) y una refertilización en V.6, serán clave las lluvias de febrero para determinar hasta dónde puede apuntar este planteo maicero de baja densidad sobre suelos someros en el sur bonaerense.

El productor Griffioen, con el apoyo de los ingenieros Di Biaggio y Tumini, de El Agropecuario, también son protagonistas del crecimiento del maíz en todo el país. Se trata de empresarios y técnicos que apuestan por la innovación y la tecnología, en este caso de la mano de La Tijereta. ©

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