Campaña Maíz Tardío 20/21

Híbridos tolerantes, la clave para enfrentar al Mal de Río Cuarto

En las últimas semanas creció sensiblemente la presencia de chicharritas, el vector de la enfermedad. La Tijereta tiene híbridos con alta tolerancia, estratégicos para las siembras tardías.

 

Desde finales de octubre y principios de noviembre, las poblaciones de Delphacodes kuscheli (la chicharrita que transmite el Mal de Río Cuarto) crecieron de manera exponencial en la zona endémica de esa enfermedad, en comparación con los dos años anteriores.

Los monitoreos vienen mostrando justamente esa mayor presencia de este vector de un virus que ocasiona importantes pérdidas de rendimiento en los híbridos susceptibles.  

Para evitar los daños es fundamental utilizar híbridos con alto grado de tolerancia genética a la enfermedad y, a la vez, mantener al mínimo la población del insecto, que, al alimentarse de las plantas de maíz, introduce el virus. 

Los materiales de La Tijereta tienen un alto grado de tolerancia a la enfermedad, como muestran los ensayos llevados a cabo en distintas localidades de la zona más afectada. 

Información detallada sobre los híbridos de la marca y sus perfiles sanitarios, incluyendo la tolerancia a Mal de Río Cuarto, está disponible en la web Latijereta.app, que también tiene datos de mucha utilidad para el manejo de enfermedades, plagas y malezas.

Si bien el nivel poblacional de chicharritas es un factor fundamental para la transmisión del virus, este dato por sí solo no explica la presión del MRCV a campo.

Condiciones ambientales que favorezcan el estrés en las plantas, desde emergencia hasta el estadio V4, son también determinantes de la variabilidad y severidad de los síntomas y en una marcada reducción del rendimiento. 

De igual modo, hay factores que se pueden tener en cuenta para reducir el impacto del problema, como el nivel de tolerancia o susceptibilidad del híbrido sembrado, los tratamientos curasemilla y el control químico del vector. 

También hay que tener en cuenta que inviernos benignos favorecen la supervivencia de las chicharritas en cultivos huéspedes alternativos, como el trigo, la avena y los verdeos de invierno.

 
El MRCV constituye la virosis más importante del maíz en Argentina. Su área de distribución puede crecer más allá de los límites de la zona endémica ante condiciones ambientales favorables y altas poblaciones del insecto vector.

 

Los síntomas se clasifican en cuatro grados que marcan su escala de severidad, mientras que la presencia de enaciones es su síntoma característico. En caso de que la infección ocurra entre la emergencia del cultivo y la tercera o cuarta hoja, mayor será la cantidad de plantas que tendrán síntomas severos.  

Para el manejo de la virosis, una estrategia inteligente es escapar a los picos poblacionales del vector, que se dan entre octubre y noviembre, como muestran los datos recogidos en las últimas semanas. 

Debido a la detección de alta presencia de chicharritas en los últimos 15 días de noviembre, los especialistas recomiendan siembras tardías con híbridos tolerantes que tengan tratamientos insecticidas sistémicos. 

Está claro que el uso de germoplasma tolerante al MRCV es la mejor herramienta contra la enfermedad, porque permite un manejo eficaz, económico y ambientalmente sustentable. En esa estrategia, los maíces de La Tijereta pueden ser un aliado fundamental. ©

 

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